
Queridos amigos como están bien? Hace unos 5.000 millones de años, la estrella que es nuestro Sol comenzó a existir. De acuerdo a las teorías actuales, el sol se formó como otras estrellas a partir de la atracción y acumulación de partículas de polvo y gases de hidrógeno y helio, los cuales eran remanentes de otras estrellas anteriores, que produjeron remolinos en el espacio.
La inmensa nube que se convertiría en el sol, se condensó gradualmente a medida que los átomos de hidrógeno y de helio eran atraídos unos a otros por la fuerza de gravedad y caían en el centro de la nube, cobrando velocidad mientras caían. Cuando la aglomeración se hizo más densa, los átomos se movieron más rápidamente, más átomos chocaban unos con otros y el gas de la nube se tornó más y más caliente. A medida que la temperatura se elevaba, se intensificó la violencia de las colisiones hasta que los átomos de hidrógeno chocaron con tal fuerza, que sus núcleos se fusionaron formando átomos de helio adicionales, liberando energía nuclear.
Esta reacción termonuclear aún acorre en el corazón del Sol y es la fuente de energía que irradia desde su incandescente superficie. La fuerza de atracción que empezó a moverlo y a crearlo todo, aún sigue haciéndolo, y esta en nosotros, pudiendo llegar a ser accionada voluntaria y concientemente. Así como el Sol, nosotros también somos un sol en potencia, el cual esta formado de los aportes de todos los soles que han brillado antes que nosotros y a nuestro alrededor. Y no sólo me refiero a los astros del cielo, sino también a los seres humanos que nos han precedido y a las propias vidas anteriores.
Ciertamente todos estamos formados de la misma materia estelar que constituye el sol, pero tenemos en nuestra aparente pequeñez, una significativa ventaja que es la conciencia, esto es la capacidad de darnos cuenta de las cosas y dirigirlas voluntariamente en tal o cual dirección. Antes de que existiera nuestro actual cuerpo físico, así como la personalidad y el carácter que hoy por hoy manejamos, existieron otras tantas personas y personalidades, algunas de las cuales aún hoy nos acompañan y que han influido en nuestra forma d ser, ya sea a través de sus aportes genéticos, como de su influencia mental y espiritual. La gravedad y atracción nos ha hecho reunir todos esos aportes en nosotros, pero estamos hechos para brillar con luz propia, corregir y mejorar todo lo anterior, activando toda nuestra potencialidad.
Vivimos en un universo donde todo es mental, donde uno puede crear lo que cree y en donde por la ley de atracción, uno atrae hacia sí mismo lo semejante en función de lo que pensamos. Por ello, si aprendemos a pensar en positivo, y para ello iniciamos el proceso de conocernos a nosotros mismos y nos arriesgamos a ser mejores de lo que somos, atraeremos sobre nuestra vida situaciones y circunstancias mejores, incluso ideales para nuestra realización. Pensar en positivo nos llevará a vivir y actuar en positivo. Por la ley de atracción estamos reuniendo alrededor nuestro y llenando nuestra vida de elementos positivos y negativos, todo depende de cuan concientes y despiertos seamos como para escoger y seleccionar adecuadamente.